17/10/09

Para la viajera...


"El mapa de Turquía tiene la forma de un vigoroso bisonte que sestea sobre el blando lecho del mar. Es un país de geografías implacables, de una anatomía que no ofrece concesiones. Siempre resulta exacto, no acepta ambigüedades. Cuando decide ser suave, lo es hasta empalagar, como sus pasteles de miel. Y cuando es bronco, te despierta inquietud, como si la armadura de sus montañas escondiera un corazón incapaz de alentar piedad alguna. Su litoral mediterráneo alterna las playas amables y los broncos acantilados, con un patio trasero donde las inhóspitas cordilleras cobijan valles dotados de gentil feracidad. Es una tierra insólita que te sorprende en cada recodo de los caminos, ahora dulce y somnolienta, al poco agreste y arisca.

En esta franja costera del Mare Nostrum, y también a lo largo del litoral de ese océano interior que es el mar Negro, hubo numerosas colonias griegas durante casi tres mil años, desde los días del esplendor de las dinastías micénicas hasta los años veinte de nuestro siglo. Ahora ya nadie habla griego por estos pagos. Pero aquellos que gusten de oír las voces de la historia humana, por fuerza escucharán aquí el eco de una gran palabra: filosofía.

Pues fueron estas tierras el lugar en donde nació el pensamiento racional de Occidente, donde se alumbraron las primeras reflexiones del hombre huido de las celdas de la magia y de la divinidad. Aquí brotó la idea sobre la que los hombres seguimos nuestra navegación sin fin, dejando atrás los siglos y en busca de otros nuevos. Fue una idea que ahora palpita incorporada a nuestra vida cotidiana y que nos parece tan sencilla como fuera de toda duda: que el hombre puede explicarse el mundo usando de su desnuda inteligencia, a espaldas de Dios. Es probable que, en el largo deambular de la especie humana por la Tierra, nunca su audacia haya llegado tan lejos. Aún hoy, muchos sienten vértigo ante tal desafío.

A este pedazo de Turquía arrimado al Egeo se le conoció desde antiguo como Asia Menor. Bajo un punto de vista geográfico, puede que sea una pequeña Asia; pero si se piensa en medidas del espíritu, debería llamarse Asia Mayor".


Extraído de Corazón de Ulises, de Javier Reverte.

30/08/09

El telar de Penélope

La relación con las palabras puede ser peligrosa y llegar a atormentarte de por vida si no sabes cuándo parar de refugiarte en ellas. En esta situación se encontraba el filósofo. Lucía aprendió de él algo muy importante que no olvidaría mientras viviera: nunca te fíes de alguien que abandona vivir su vida por abandonarse en una página.

El filósofo no era mal tipo, sencillamente era una persona que pensaba demasiado y casi nunca daba en el blanco, pero siempre se creía acertado, pues tanto razonamiento no puede sino llevar a la Verdad. El dicho primum vivere deindre philosofare no estaba hecho para él.

Las palabras también le habían salvado la vida al filósofo, pero de otra forma: las había convertido en su cárcel, su torre de marfil desde donde observaba cobarde y altanero la vida, sin participar realmente en ella. Se creía el puto Demiurgo de los intelectualillos de su barrio y no se atrevía siquiera a asomar la cabeza dentro de su abismo interior. Eso implicaba un coraje fuera de serie: mirar dentro de uno, despertar a los dragones que duermen en el fondo del volcán y enfrentarse a ellos para limpiar un poco el alma no es algo que sepa hacer todo el mundo. Lucía sabía que no tenía derecho a exigirle tanto a los seres humanos, de modo que no podía sino compadecerse del filósofo. Le entristecía recordar las conversaciones que con él mantuvo porque ella aprendió mucho y él, nada.

A veces sucede que a uno le da tanto miedo vivir que se construye una vida de tinta y papel, se crea un personaje invicto en el que poder reflejarse para superar las penurias de la vida y acaba creyéndose su propia mentira. Es como una droga. Lo vas probando, te metes a conciencia, no encuentrasmotivo para parar y, cuando te quieres dar cuenta, estás hasta el cuello y ya no hay quien te saque.

A Lucía le habría encantado que el filósofo conociera a Maite, la amiga y mentora de Lucía en el mundo de las palabras, y aprendiera como ella a superar las tres pruebas: la prueba de la inteligencia, la prueba de la fuerza y la prueba del valor.

Maite le había contado una vez que todos los héroes de las leyendas, cantares, poemas, novelas, cuentos y cómics superaban las tres pruebas antes de lanzarse a la misión de su vida. Un mentor les guiaba, superaban las pruebas, se enfrentaban a sus demonios interiores y sólo entonces podía decirse que estaban preparados para salvar lo que fuera que tuvieran que salvar: una princesa, un reino, una vida, un retorno a casa, un mundo entero.

La prueba de la inteligencia estaba relacionada con la prudencia, con saber callar y observar. No consiste en hacerse el listo y soltar palabrería inútil, sino en saber cuándo hay que hablar, y cómo, y ante quién.

La prueba de la fuerza no era cuestión de músculos, sino de resistencia ante una situación complicada; ser fuerte es saber desenvolverse con templanza ante cualquier problema, haciendo de tripas corazón y no olvidándose de los límites para así poder superarlos. Hay que ser fuerte para tomar una decisión difícil pero correcta. Hay que ser fuerte para renunciar a lo que apetece hacer cuando ésto no coincide con lo que se debe hacer. Hay que ser fuerte para hacer también lo que a uno le apetece, pasar del resto del mundo y afrontar las consecuencias. Hay que ser fuerte para luchar por un sueño, aunque eso implique estar solo toda la vida. En definitiva, sólo los fuertes de espíritu vencen.

La prueba del valor no está hecha para temerarios ni cobardes. El temerario elimina el miedo de la ecuación y cree que ha resuelto el problema, pero se engaña a sí mismo. El cobarde, que es un poquito más valiente que el temerario, al menos reconoce el miedo, y acepta llevarlo siempre consigo, sin pensar siquiera en afrontarlo. Pero los valientes son aquellos que, reconociendo el miedo, lo convierten en su más fiel aliado. El miedo está en nuestra naturaleza como parte de nuestro instinto de supervivencia, para saber dónde está el peligro. El valiente mira al miedo directamente a los ojos y le sostiene la mirada. Entonces sabe que tiene, al menos, una oportunidad en la batalla, y que sería estúpido no aprovecharla.

Lucía había leído mucho gracias a la motivación de Maite, y a su generosa biblioteca, y tenía serias dudas de que todos los héroes de los que se ha escrito cumplieran los requisitos de las tres pruebas. Ulises, por poner un ejemplo, era más bien temerario y arrogante. Un chulo que se pasaba de listo continuamente. O Aquiles, que era indudablemente inteligente, fuerte, noble y todo eso, pero también era un tipo muy susceptible que perdía los papeles con facilidad. Le comentó a Maite en una ocasión que el título de héroe lo concedían muy a la ligera, y que había personajes realmente heroicos a los que nadie hacía caso. Recordaba que Maite había arqueado las cejas ante una crítica tan dura como la que Lucía se atrevió a hacer.

-Homero, o quien fuera que escribiese eso, era un poco corto de miras. ¿Qué me dices de Penélope? ¿Y de Telémaco?

-Sin Penélope, no habría historia. Penélope y Telémaco son el motivo de que Ulises luche por volver a Ítaca, su esposa y su hijo que le esperan fieles en la patria.

-¿Y a ti te parece normal que Penélope se quede con el san benito de la fiel esposa que espera eternamente? Es mucho más que eso. No contaron bien su historia, pienso yo.

-Pues estoy deseando oírla.

-Penélope se pasaba el día tejiendo y tejiendo, y por la noche lo destejía todo porque había dado su palabra de que tomaría un nuevo esposo cuando terminara el telar. Imagínate el panorama, nadie le preguntó qué quería hacer en la vida. Era otra época, no podía coger un barco y salir a buscar a su amado, de acuerdo, eso lo puedo entender en su contexto. Y supongamos que Telémaco no lo hizo para no abandonar a su madre, como había hecho su padre. Los dos, madre e hijo, llevan ese estigma del abandono, y siguen adelante. ¡Veinte años en una isla, sumidos en la incertidumbre, tejiendo y destejiendo! Yo habría terminado por suicidarme o por empezar una nueva vida... porque para aguantar eso hay que tener mucha fuerza de todo, mental y espiritual, y valor, para que no gane el miedo. Penélope es una heroína con pocos recursos: sólo tiene un telar, y su honor. Con eso se las apaña, punto. Ni casco, ni armadura, ni égida ni espadas. El hecho de que no tenga armas la hace más fuerte. Afronta su situación con una actitud heroica. Y aún en el siglo XXI me la siguen pintando como un ama de casa que no tiene nada mejor que hacer que bordar. Es injusto. Si ese telar hablara de sus miradas depositadas en cada nudo y en cada encrucijada de hilos... si alguien le hubiera preguntado a Penélope cuánto tiempo estuvo contemplando lo que hilaba para luego destruirlo, y volver a empezar, no espectadora sino expectante, como un guerrero ante la batalla... si lo hubieran contado mejor, la historia sería bien distinta.


16/08/09

Noticias atrasadas que no cuentan nada nuevo.

Mujeres muertas a manos de su pareja o expareja: 499.
Mujeres muertas por cada millón de mujeres por Comunidades Autónomas. (Periodo 2001-2008): 500 en total (un 21,5 por millón).
Mujeres muertas a manos de su pareja o expareja en Andalucía: 98.

Fuente: Informe del Instituto Andaluz de la Mujer y del Ministerio de Igualdad, cifras del 2008, actualizadas a 2 de enero de 2009.


Nunca he tratado el tema de la violencia sexual -o violencia de género, que estamos acostumbrados a oir, aunque sabemos desde hace años que el término es incorrecto-, pero sin duda es un tema preocupante.

El best-seller de este verano: "Los hombres que no amaban a las mujeres", de Stieg Larsson. El hombre que ha conseguido que miles de personas de diferentes nacionalidades se familiaricen con los nombres suecos. Como si no tuviéramos bastante con el catálogo de Ikea.

El autor divide la novela en cuatro partes, y antes de seguir con la trama, en la parte inferior de la página, proporciona datos estadísticos de violencia contra mujeres en Suecia. Si los suecos se escandalizan con que un 13 % de las mujeres suecas hayan recibido al menos una vez en su vida un trato de violencia sexual a manos de sus parejas o ex parejas, que le echen un vistazo a las cifras de España.

He presenciado muchas conversaciones, con mis amigos, familiares y compañeros de la universidad, que terminan convirtiéndose en lucha verbal en la que sólo puede ganar un bando, o el del hombre o el de la mujer.

No nos educan para la igualdad. Las pruebas de este desequilibrio están por todas partes. Una mujer puede y debe integrarse en la vida laboral, en empleos que durante los últimos dos mil años han estado reservados a los hombres y que puede desempeñar sobradamente, pero no puede bajo ningún concepto olvidarse de atender a su familia, porque peor que ser una ama de casa es ser mala madre o mala esposa. Conciliar vida laboral y familiar es una exigencia a la que los hombres no están supeditados, pero las mujeres sí. Así está el patio.

Algunas frases que he escuchado últimamente (y el sexo de quien las dice):

"Nunca dejaría que mi hijo jugara con muñecas" (mujer).
"Los hombres son así" (mujer).
"No eres normal, la mayoría de mujeres fantasean con planear el día de su boda" (un gran amigo mío, dirigiéndose a mí).
"Las mujeres tenéis muchas ventajas hoy en día: en las pruebas físicas de acceso a las fuerzas armadas se os exige menos. ¿Por qué a los hombres no se nos exige menos en, por ejemplo, el examen de acceso a la universidad?" (hombre).
"La igualdad no consiste en que las mujeres hagamos lo mismo que el hombre, porque somos diferentes. La igualdad consiste en aceptar esas diferencias y no establecer una jerarquía de sexo débil frente a sexo fuerte" (mujer).
"Los hombres están empezando a aceptar que son el sexo débil, y por eso se esfuerzan cada vez menos en seducir y ligarse a una chica que les guste, porque saben que al final se hará lo que la mujer diga" (mujer).

Todo esto dicho por personas de mi entorno a las que quiero y aprecio mucho. Yo no tomo partido, porque no quiero, porque no me da la gana, porque abogo por la igualdad y odio la generalización en la que nos educan, a veces sin querer, nuestros propios padres. Estamos viviendo una etapa de cambio social decisiva para todos, y no se trata de ganar o perder. La publicidad, los mass media, nuestros conocidos... todo el mundo se toma esto como una batalla. Yo no lo veo así.

Sin embargo, hay cosas que me cabrean y que a veces me obligan a tomar partido. Os dejo una noticia que tengo grabada a fuego en el cerebro:

Detenido en Murcia un hombre que estaba con su mujer cuando ésta cayó al vacío.
Una patrulla de agentes halló a la víctima tendida en el suelo con lesiones, en principio sin gravedad, por lo que fue trasladada por una Unidad Medica de Emergencia.
09.04.08
La Policía Local de Murcia detuvo la pasada madrugada a un hombre que se encontraba en la vivienda cuando su mujer cayó al vacío desde un segundo piso, a pesar de tener orden de alejamiento, según informaron a Europa Press fuentes de la Policía Local.
Los hecho ocurrieron en torno a las 4.30 de la madrugada, cuando la Policía Local recibió una llamada que le avisaba de que una mujer había resultado herida tras caer desde su vivienda, un segundo piso de Espinardo.
Una patrulla de agentes se personó en el lugar, donde hallaron a la víctima tendida en el suelo con lesiones, en principio sin gravedad, por lo que fue trasladada por una Unidad Medica de Emergencias (UME) al Hospital Morales Meseguer de Murcia, donde fue atendida de sus heridas.
Dado lo sucedido, la Policía inició diligencia y una vez investigando los hechos y el lugar del suceso, hallaron en el interior de la vivienda al marido de la víctima, R. G.G., sobre el que recaía una orden de alejamiento en vigencia, desde junio de 2007 hasta agosto de 2008, interpuesta por el Juzgado Penal número dos de Murcia, por lo que fue detenido. Se están investigando las causas de lo sucedido.
La mujer es una gran amiga de mi familia, que me ha visto crecer y que me conoce tan bien como mi madre. El hombre es un traficante de medio pelo (mi barrio es lo que tiene), un cabrón que drogaba a su mujer y que la estaba volviendo medio loca, un manipulador que volvió a vivir con su mujer y su hijo, pese a que ella ya estaba viviendo con su madre y había puesto una orden de alejamiento. No se sabe qué paso en esa terraza, si ella se tiró por propia voluntad -con tal de no estar cerca de semejante tipejo- o si él la empujó. Actualmente, sigue viva, y la familia de ella cuida de su hijo.

Una mujer maltratada tiene voluntad, pero no libertad de actuación. Si está condicionada por elementos como la familia de su marido, su propia familia, el qué dirán en el barrio, el problema económico de mantenerse y mantener a su hijo, la cosa se complica. Estoy convencida de que ella no se tiró por voluntad propia. La tiraron todos los demás.

Un par de meses después, apareció otra breve noticia en un periódico local: el hideputa mencionado anteriormente como R.G.G. recibió una considerable paliza en la calle, se cree que por un ajuste de cuentas relacionado con el negocio de la droga. Me tendría que haber asqueado, pero en ese momento me alegré.

¿Es así como debemos responder a la violencia? ¿Generando más violencia? Tiene que haber otra solución, todos debemos esforzarnos en buscarla.

Tengo el recorte de esta noticia pegado en la pared de mi cuarto, para no olvidar.

http://hombrescontraelmaltrato.blogspot.com/ (Un blog muy interesante).

12/08/09

En la ciudad del viento...


Ay, otro verano fatal, pero esta vez sin estar detrás del ardiente salpicadero del coche de Lucy In The Sky, sino metida en una trinchera de tierra buscando qué sé yo con un paletín y un cepillo viejo. ¿Cómo voy a ir ahora a un concierto de Carlos Chaouen o de Quique? ¡No tiene sentido!

Pero aprendí que las cosas que tienen sentido son mortalmente aburridas, y que al fin y al cabo no importa lo que hagas sino cómo lo hagas, y siempre en buena compañía, algo que suelo tener a mi alrededor en diferentes situaciones y que me considero afortunada de tener.

Que el valor es para los cobardes reformados, las cartas para los ausentes, los besos para los cuellos, las palabras para que se las lleve el viento, las promesas para los charlatanes, los hechos para los valientes.

Me toca pasarme lo que me queda de mes con la nariz entre en los apuntes de historia medieval y la playa, con la atención dispersa por culpa del calor y de mi propia imaginación, que no para de inventar historias que se quedan en la moleskine roja.

A ver si llega septiembre de una vez...

12/06/09

La dulce agonía del futuro incierto
es lo que me mantiene con vida.
Y no te miento si te digo que te eché de menos
desde que te vi el primer día.
Llegas, te sientas y callas
sonríes sin mirarme a la cara
porque sabes toda la verdad.
La que no se dice.
La que cuenta, pero no sirve.
Y si te llevara un día a una isla desierta...
si te llevara un día a una isla desierta,
-tú, yo y el vino-,
nos drogaríamos con plantas forrajeras
y sapos venenosos de color violeta.
Pero sigues fingiendo ausencia,
intentando mantenerte lejos, más cerca.

04/06/09

La verdad es bella, y las mentiras también


"Todo el mundo conoce la misma verdad: nuestra vida depende de cómo elegimos distorsionarla. Sólo tuvo serenidad al escribir. El escribir, en más de un aspecto, le había salvado la vida".

(Desmontando a Harry, Woody Allen).

Todavia no he decidido si me encanta el tito Woody o si le aborrezco. Me encanta, porque es todo ironía, o tal vez su intención sea mostrarse tal y como es, real, ácido, y se disfraza de ironía para rebajar un poco el mal trago de "Joder, ¿realmente este tío es así de desgraciado o estará exagerando? ¿Será esta su peculiar forma de alegrarse de estar vivo, apartando de sí todo lo que huela a felicidad cómoda? ¿O tal vez...?". Y supongo que le aborrezco porque aún no he respondido a unas cuantas preguntas.

Realmente las películas de Woody Allen (lo sé, tiene muchas y bastante variadas, pero con puntos en común todas ellas: él) tienen un mensaje optimista disfrazado de pesimismo, siempre contrastado por una caterva de personajes más o menos sencillos, o tan frívolos que llegan a ser esperpénticos. Siempre hay una dualidad: los personajes blancos, que representan lo bueno, lo válido, lo normal, contra el personaje negro, que es realista hasta las últimas consecuencias, a quien le gusta ser el negro, el jodido, el machacado, el neurótico, el freudiano ortodoxo. Pero deja entrever una escala de grises entre ambos elementos: ningún personaje tiene la razón. Todos hacen lo que hacen por sus motivos, y todos están justificados. Si el espectador es parcial, se decantará por uno, y en ese personaje verá reflejados sus miedos y sus propios dilemas. Tendrá en la pantalla un espejo de él mismo.

Tal vez por eso funciona tan bien el cine de Woody: porque no dice lo que quiere decir. Lo que quiere decir, lo dice el espectador, y siempre acierta.

Yo debería preocuparme, porque siempre me decanto por el propio Woody. Que le entiendo al hombre, joder.

Y esta película es especialmente deliciosa por su protagonista. El escritor que es un desastre en la vida real y un mago en su mundo ficticio, donde distorsiona la realidad a su gusto y nadie puede contradecirle. Que sólo puede entender su paranoia elemental leyéndose, o escuchando a quienes leen sus historias y le dicen lo que piensan.

"Nunca me interesó la universidad. Yo quería ser escritor. Todo lo que me importaba era escribir. No me importaba el mundo real. Me preocupaba únicamente el mundo de ficción".

Pues sí. Es lo que nunca digo, porque quiero vivirlo todo y no perderme nada, porque no puedo ser escritora -sospecho que dejaré de escribir el día que me llame "escritora", admiro a los escritores, pero a mí no me pega-, y a pesar de tener eso muy claro, a veces parece que llevo una doble vida. Cuando era cría era más fácil, yo en mi mundo, y punto. Pero ahora veo que la vida es una fuente inagotable de aprendizaje y yo soy un canal de recepción de información. Es un mundo el mío insostenible, en el que nunca vivo y en el que siempre sueño.

De todos los Woodies neuróticos, este es, sin duda alguna, mi preferido.

01/06/09

Tuentimierdas

Yo, la aguerrida enemiga de los fotologs, la que sólo se conecta al msn para hablar con amigos que viven lejos, la que prefiere tomarse el café leyendo un buen blog que viendo la MTV, yo me hice un tuenti este verano. Y un facebook, que ya que la cago, la cago bien.

No sabéis cuánto me arrepiento. Como os contaba, estaba aburrida este verano, llevaba año y pico con la bandeja llena de invitaciones al tuenti de mis cabreados amigos que no querían tenerme fuera del "círculo" y nada, me liaron, señores. Ahora quisiera borrarlo, pero no puedo. Demasiado útil, para quedar con los distintos círculos de amigos que tengo y, cómo voy a negarlo, para cotillear. Que una es curiosa, y no sabéis qué cantidad de información -y de inspiración para muchas novelas negras- se puede sacar de una maldita foto del tuenti, o de un maldito comentario.

Es una muestra más de la incomunicación que sufrimos en esta nuestra supercalifragilística era de las telecomunicaciones. Una amiga mía se enfadó muy seriamente conmigo tras comunicarle que iba a prescindir del teléfono móvil, que me contactase por e-mail que sale gratis; esta amiga vive en el edificio de enfrente de mi casa, y no tiene más que cruzar la calle y llamar al timbre si la cosa es de urgencia. Pero bueno. Es lo que hay. No se puede ir por la vida sin móvil, sin tuenti, sin messenger. No puedes escapar, no, no lo intentes porque está feo ir por libre, y además ofendes a los tuyos, por ir de sobrado.

Pero lo del tuenti puede llegar a ser enfermizo -hasta hay tuentimóvil, para que lo puedas consultar cada segundo-. El tener que subir fotos de uno, fotos en las que salgas guapo, no tiene otro sentido que el de equilibrar el torrente de fotos bochornosas de borracheras que tus colegas subirán para tu vergüenza (y la de tu madre, pero creo que las madres están a salvo. Tal vez sea el tuenti el último reducto de la Tierra sin madres). Ni permiso ni ostias, "Esa foto es genial, hombre, no seas tiquismiquis que sales muy bien". Así salgas echando la raba, o con un michelín asomando por la camiseta, o en una postura compremetedora. Las competiciones por ver quién pone la foto más divertida -que a veces es sinónimo de guarra, en el sentido más escatológico posible de la palabra- o la foto más diva en el caso de las chicas, son muy... bueno, muy... interesantes.

Una muy inteligente amiga mía me comentaba alarmada que en su tuenti sus visitas habían subido a más de dos mil en apenas mes y medio, y exclamaba: "¿Sabes qué significa eso? ¡Más de dos mil pajas!". La verdad es que es para preocuparse. Yo tengo tres mil y pico visitas y os aseguro que no conozco a tres mil personas, pero ni en mi ciudad ni en España ni en el extranjero.

De estudio antropológico. O si no, ya me contaréis:


Como todo en la vida, se puede hacer un buen uso del tuenti. Cada vez que desaparece una niña, me entero antes por el tuenti que en el telediario. Me llegan eventos de denuncia social, de protectoras de animales, de mil cosas más (no todas importantes) que yo si tengo un rato difundo entre mis contactos, que a su vez difundirán entre sus contactos, y el sistema de eventos rulados no se puede repetir, porque nunca puedes enviar dos veces un evento a una misma persona. Y en estas épocas de exámenes, tengo largas conversaciones tuentiarias con mis compañeros de clase en fotos relacionadas con las asignaturas a estudiar, y así si a alguien le falta información, no tiene más que pedirla. Y se le dará.

Vale, está bien montado, reconozco que es una buena herramienta.

Pero claro, no somos precisamente los mejores usuarios de nuestras herramientas. Somos humanos, y como humanos, vamos a la nuestra. Porque sí, porque preferimos cotillear a todo el barrio y criticar las pintas de no sé quién a interesarnos por la niña desaparecida... pero, ¡ah!, esperad, que os informo mejor de este caso:

"Alerta por el secuestro desde el 22 de mayo de una niña de 3 años y medio, Elise, de Arlés, sur de Francia. Sus secuestradores, dos hombres y una mujer viajan en un Renault Modus 99 ABD 76 color beige o marrón. En previsión de que puedan circular por España haz circular el mensaje con la foto. Pasalo a todos los que puedas, por favor es muy importante".

Adjuntada la foto de la niña en cuestión. Y lo interesante de esto son los comentarios, muy variopintos (omito el lenguaje sms y lo copio bien escrito, que me duele la cabeza):

"No hay derecho que destrocen así a la gente" (Teresa Pernas).
"Creo que ya la encontraron muerta" (Carmen Yor).
"No ha sido secuestrada, se la llevó su madre a Rusia" (Rebeca Verdú Lozano).
"Que se mueraaaa" (Paco Puche).
"No se si sera verdad, porque hay mucho hijo puta que hace bromas de estas, aparte no ha tenido repercusión en los medios de comunicación..." (Carlos Santos).

Pongo los nombres de los citados porque en el cole me enseñaron a citar, y si a ellos no les importa hacer pública su identidad en la red, no les importará que les cite, vamos, digo yo. Efectivamente, todo el mundo pone su nombre real en tuenti. Total, si subes tus fotos, no tiene sentido ponerte un nick, la gente de tu entorno te conoce por tu cara y por tu nombre. Nunca me ha gustado eso de "subirme" a la red si no es de forma anónima -es cómodo, es más libre, puedo decir lo que me salga del coño sin pensar en quién me lee-, pero soy así de lista, y en tuenti estoy.

Oh, y lo que es la repanocha es lo de los cumpleaños. Cada semana te avisan de la gente que conoces que cumplea años (no, perdón, quería decir de la gente que tienes agregada como "amigo", lo cual no inidica necesariamente que les conozcas bien ni que hayan sido amigos tuyos en la puta vida, pero bueno), y el día D, te ponen un aviso en el panel de la izquierda. Pues menuda sorpresa me llevé el día de mi cumpleaños: qué de gente con la que hacía meses e incluso años que no hablaba ni sabía nada de ellos y que, por h o por b, tuvieron a bien de felicitarme.

Qué gustazo que tantas personas se alegren de que una esté viva. Y lo que me queda todavía.

Si me disculpáis, voy a meterme al tuenti, que llevo más de una hora sin mirarlo.

28/05/09

"Es un muchacho muy servicial..."


¿Acaso no matan a los caballos? es uno de mis libros preferidos para afrontar una depre -o, en su defecto, regodearse en el dolor de uno mismo, que a veces bien si no llegamos a niveles emo. En cualquier caso, la adaptación cinematográfica, Danzad, danzad, malditos, protagonizada por Jane Fonda es muy recomendable, por los actores, la estética, las luces y el ambiente.

“Llevas razón -pensé-. Es la única manera de que termine de sufrir”. “Cuando yo era niño solía veranear en la casa de campo de mi abuelo, en Arkansas. Un día me encontraba en el ahumadero de carnes, viendo cómo mi abuela elaboraba lejía en una gran cazuela de hierro, cuando vino mi abuelo por la era, muy excitado. “Nellie se ha roto una pierna”, dijo mi abuelo. La vieja Nellie estaba tendida en el suelo gimiendo, atada todavía al arado. Nos quedamos allí de pie, mirándola, sólo mirándola. Al poco regresó el abuelo con el fusil que había usado en Chickamauga Ridge. “Ha metido la pata en un agujero”, dijo, mientras le daba palmadas cariñosas en la cabeza. La abuela me hizo volver la cabeza y mirar hacia otro lado. Comencé a llorar. Oí el disparo. Todavía lo oigo. Corrí, me agaché y me abracé al cuello de Nellie. Yo quería al caballo. Y odiaba a mi abuelo. Me levanté y empecé a propinar puñetazos a las piernas de mi abuelo… Al día siguiente, el abuelo me explicó que él también quería a Nellie, pero que no tenido más remedio que matarla. “Era lo mejor que podía hacer -dijo-, el pobre animal ya no habría podido hacer nada más. Era la única manera de acabar con sus sufrimientos…”.

Tenía la pistola en la mano.
-Muy bien- le dije a Gloria-. Cuando quieras.
-Estoy preparada.
-¿Dónde?
-Aquí. A un lado de la cabeza.
El muelle se agitó al recibir el golpe de una ola.
-¿Ahora?
-Sí.
Disparé.
El muelle volvió a agitarse, el agua borboteó y resbaló nuevamente hacia el oceáno.
Tiré la pistola por la barandilla.
Un policía iba sentado a mi lado en el asiento posterior del coche, otro conducía. Íbamos a gran velocidad y la sirena chillaba. Era la misma sirena que usaban para despertarnos en la competición de baile.
-¿Por qué la has matado? -me preguntó el policía que iba sentado a mi lado.
-Ella me lo pidió.
-¿Has oído eso, Ben?
-Es un muchacho muy servicial -dijo Ben por encima del hombro.
-¿Es eso lo único que puedes alegar?
-¿Acaso no matan a los caballos?

…Y que Dios se apiade de su alma…


Pues sí, cuando más disfruto las novelas negras y existencialistas es cuando estoy cabreada. Como que tiene todo más sentido. Aunque más que cabreada estoy ya desganada, cansada de todo, y las buenas rachas duran poco, y sabes que son buenas porque pareciera que están hechas de cartón piedra, que no, que no te lo crees ni cuando lo estás viviendo, para poder decir arrogantemente después "No, si yo me lo veía venir...". ¿Para qué narices me paso el día estudiando? ¿Por qué me levanto por las mañanas, para qué? ¿Por qué he de seguir hacia delante, (dando por supuesto que sepa yo dónde narices está ese "delante", cosa que ignoro)? ¿Por qué esforzarme por una idea, si nadie más lo hará? A veces creo tener la respuesta, pero sólo dura unos segundos. Es un flash muy corto, pero reconfortante. A continuación, me doy cuenta de la verdad. Que no, que no la tengo, y a lo mejor no la encuentro nunca y debo aprender a vivir con ello.

Bueno. Buscar el tesoro siempre es más divertido que encontrarlo.

23/05/09

Instrucciones para comerse un huevo frito

Provéase de la bandeja, el mantel, los cubiertos, el plato con toda la guarnición deseada: menestra de ecológicas y tristonas verduras, agobiante bacon (dos, por favor) e indispensable pan. Y agua como anticoagulante. Luego pensaremos en el postre.

Ataque la yema del oscuro y ribeteado huevo con lujuriosa desesperación, reventándolo como si el pan fuera daga y el líquido amarillo hiperproteico la sangre de sus propios órganos, y deseara que así, con la sangría improvisada, desapareciera el mal que le causa daño en su organismo.

Elimine la clara, corpus delicti, y la guarnición testigo de su insaciable amargura. No se termine el postre entero; no es elegante.

Disfrute del empacho de indigestos sentimientos que habrá de digerir en las próximas horas, con la ayuda letal de un café (solo, gracias) y un cigarrillo.

22/05/09

Un día como otro cualquiera...

Ya, ya sé. Soy lo peor. Digo que abro un nuevo blog, abandono este, no sé hacer dos cosas a la vez, y eso que soy mujer, etc., etc. Qué queréis que os diga. Las cosas tienen sus fases y sus momentos. Pero he vuelto y aquí estoy.

Tampoco ha habido muchos cambios. De mi vida no hay mucha cosa ni nada interesante que contar; muerto el corazón, se acabó la rabia. En los medios de comunicación nos siguen insistiendo en que la vida es breve y por tanto hay que -Carpe Diem!- consumir, gastar el momento y nuestro escaso dinero, vivir deprisa y morir joven sin arrugas y bien vestidos de la mano del hortera de las cejas raras que esta temporada diseña para H&M. Siguen entreteniéndonos con fuegos artificiales -los de ahora tienen que ver con una gripe-, nos hacen adorar al nuevo Mesías Negro -estoy enamorada de Obama, para qué negarlo, pero es otro títere de la White House-, todo un paripé para que no veamos las verdades profundas del mundo, y bueno, como se acercan los exámenes no leo revistas ni escucho la radio ni veo la tele, pero me figuro que en todas partes tendrán la misma mierda de siempre.

Como diría Bukowski: "Es como elegir entre mierda fría o mierda caliente. ¿Qué coño importa?".

Este blog no difiere de otras mierdas que hay por la red que en su temperatura.

Pero gracias por venir, bienvenido, ponte cómodo, cógete una cerveza, las acabo de meter a la nevera.

* * *Mi póster promocional de la peli de Watchmen preferido.

Canción para deprimirse elegantemente hoy: Nos invaden los rusos, Quique González & La Aristocracia del Barrio. (Mírate dentro en lugar de arrojarlo todo a los demás..., una frase muy del Oráculo de Delfos, rollo Conócete a ti mismo para poder acceder al conocimiento).

03/01/09

Cerrado por derribo



Por si todavía no os habéis enterado, me marcho a correr delante de los hombres grises.


24/10/08

A ver si es verdad que hay crisis

... me encantaría que viviéramos un crack, pero no como el del 29, sino un crack adaptado a nuestros tiempos, al siglo XXI. Una gran quiebra de todos los países del llamado Primer Mundo.

No me malinterpretéis. No es que le desee la desgracia, la miseria y la pobreza a nadie. Lo que no me gusta es que la gente ponga el grito en el cielo cuando todavía pueden rellenar el depósito del coche con gasolina -pero no mejoran el transporte público-, les sale agua dulce del grifo -pero les da igual regar campos de golf-, tienen un techo donde guarecerse -aunque por alguna razón que no alcanzo a entender debes pagarlo con tu vida- y comida que llevarse a la boca -aunque esté todo tan industrializado, fumigado y conservado como para que nos muramos todos de cáncer dentro de una generación o dos.

Tampoco es para tanto no poder recargar el móvil; hay cabinas. Y si hubiera una crisis energética como Dios manda, je, se liaba una buena. Entonces sí que tendríamos problemas: los hospitales, aeropuertos y sistemas informáticos (que afectan hoy día a prácticamente todo) no funcionarían.

No cuento nada nuevo. Sabéis de lo que hablo, todo el mundo lo sabe porque está ahí. También conocemos las soluciones. Y nadie hace absolutamente nada. Como dijo la señora del asilo de mayores de Fahrenheit 9/11: "Sale en el periódico, alguien ha tenido que leerlo".

Me encantaría ver una crisis, un auténtico bum, algo que salte por los aires y que haga reaccionar a la gente. Que se levanten de los sofás, que volvamos a los años convulsos, que el capitalismo se hunda por su propio peso. Que se acabe el no luchar, el "No voy a la huelga contra Bolonia porque no voy a cambiar nada", que muera la estupidez terminal y con ella todas sus víctimas, que se consigan tantas cosas que no se consiguieron en los sesenta, pero esta vez bien hechas.

Eh, tendría trabajo como historiadora y ganaría pasta.


(Paréntesis para aquellas personas que últimamente no pillan mis ironías: ¿Veis qué mal estamos?).

20/10/08

Carpe Noctem!

Soy de poco dormir. Entre semana duermo unas cinco horas y los fines de semana... je, depende de la fiesta que haya. A veces quiero dormirme antes y me cuesta una barbaridad, así que me quedo leyendo, mirando al techo, escuchando música. La verdad es que, para abreviar, digo que tengo insomnio, pero no es cierto ya que no tengo todos los síntomas del insomnio.

Digamos que estoy más despierta de noche, mi mente se activa de 6 de la tarde a 6 de la mañana. Las otras doce horas restantes estoy menos centrada, con la cabeza en otra parte. Por eso me encanta salir de noche (cuando otorgan el permiso paternal), escribir de noche y, últimamente, estudiar de noche. Al tener las clases por la tarde, por la mañana ni puedo levantarme ni tengo razones para ello, así que he optado por estudiar cuando llego a casa y ceno. Tranquilamente. Con la calle y la casa en silencio, sin tareas pendientes, sin "Baja al súper antes de que cierre y tráeme esto" ni tampoco "Te toca fregar hoy".

También puede ser que me dé por fantasear y no me concentre en nada práctico ni realista, simplemente mire a la pared o a ninguna parte, da igual si con la luz apagada o encendida, estoy en mi mundo. Bueno, miento, es bastante práctico para desconectar. Como unas vacaciones nocturnas.

El caso es que hay que disfrutar de la noche. Mi profesora de lengua del instituto solía decirnos que más importante sin duda que Carpe Diem! es el Carpe Noctem!, y me estoy dando cuenta de que tiene toda la razón del mundo.

Y si estás en un local abierto toda la noche con el Boss... ya lo creo que aprovechas la noche. Disfrutad del vídeo sin pretensión de entender el inglés de Bruce (la letra aquí).

Open All Night - Live In Dublin - Bruce Springsteen

08/10/08

Espero curarme de ti

Jaime Sabines por Mi Vecina Martier


Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del Amor quemado.
Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del Amor están están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también
ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama.
Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo:
"qué calor hace",
"dame agua",
"¿sabes manejar?,
"se hizo de noche"...
Entre las gentes, a un lado de tus gentes
y las mías, te he dicho "ya es tarde",
y tú sabías que decía "te quiero".

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo.
Para que hagas con él lo que tú quieras:
guardarlo,
acariciarlo,
tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto.
Sólo quiero una semana para entender las cosas.
Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines

04/10/08

Vuelve Alicia Villena...


Orquídea Negra ha crecido y ya está otra vez paseándose por mi cabeza como Pedro por su casa. Efectivamente, vuelvo a mis orígenes para encontrarme a mí misma o algo así (es lo que tienen las crisis, las de las personas, no de la economía), volcando mi imaginación y mis planes frustrados de ladrona de guante blanco en una novela de detectives. Esta chica es una suerte de cruce entre el amigo Sherlock y la Catherine Zeta-Jones de La Trampa, con el sentido del humor de Arsène Lupin y la soberbia de Carmen Sandiego. Bueno, la verdad es que las inspiraciones y fuentes de las que he bebido son innumerables, tanto de cine y libros como de cómic, videojuegos y grupos de música, pero ésas son las principales.

Las primeras semanas en la universidad son un asco. Tengo ganas de aprender, sí, y ya me he ganado la atención de un par de profesores que saben que hago preguntas lógicas... para lo que hay que ver a diario. También me he familiarizado con la biblioteca y tengo un par de tochos de arqueología que leer. Ya me han desmitificado a Indiana Jones y todos los mitos misteriosos para quitarme los pájaros de la cabeza, y cuesta creer que la fila de chicos frikis de Indy no se haya largado todavía y que las pardillas que no saben tomar apuntes sigan ahí (hay quien lo copia todo, pero TODO con puntos y comas, siguiendo el orden de divagación del profesor, hay quien no copia nada y hay quien copia ideas clave bien esquematizadas... hasta donde he podido averiguar, esa soy yo). El panorama intelectual no me importa tanto como el social. Vamos a ver, están los de Filologías y los de Arte entrando y saliendo de botellón, de cervezas y aperitivos, aunque no sepan quién es quién. Y aquí los pardillos de Historia sin salir ni mezclarse en el intercambio de clase para charlar.

Para la próxima semana tengo varias tareas: fomentar la compra de libros de mi clase en la Fnac para terminar con la tiranía librera de Diego Marín, convocar a la gente en el Menos Kuarto (el bar terraza que hay a las puertas de tan ilustre centro de sabiduría) y sentarme en el banco con ese chico tan guapete y callado de los ojos verdes, que no parece ser ningún esperpento. Esa es otra, callados hay unos cuantos en clase. Hay uno que lleva gafas estilo Woody Allen que parece haberse tragado un palo de escoba y nunca sonríe, aunque algún profesor haga que toda la clase se ría.

Lo de ser arqueóloga lo veo cada día más chungo, difícil, arduo, te lo digo en el nivel lingüístico que prefieras. Bueno, si no consigo trabajo como conservadora, egiptóloga o especialista en arqueología submarina, siempre puedo pasarme al enemigo y dedicarme al contrabando. Creo que algo sé del tema.

29/09/08

Oh, Lucille...


Mi amiga Lucille sostiene que el secreto de que una relación sentimental nazca, se mantenga y funcione durante un tiempo relativamente largo reside en esta reveladora clave: "Tienes que poder sentirte orgulloso de tu pareja en todos los aspectos".

Bien, analicemos esto detenidamente, que me he tirado dos días pensando sobre el tema.

Cada persona es un mundo aparte y no todo el mundo se siente "orgulloso" por los mismos motivos. Puedes sentirte orgulloso de tu novia, la sencilla camarera extraordinariamente simpática de la cafetería más cutre del barrio y avergonzarte de tu novio, el ejecutivo yupie pomposo con el que eres incapaz de divertirte. Que cada cual piense en las parejas que ha tenido -o las que no llegó a tener, que de esas también habría que hablar-, en si la relación se fue a pique porque no había... ¿cómo decirlo...?, méritos. No en plan currículum brillante, sino más bien méritos por esforzarse en hacer algo en la vida y poder decir "hice todo lo posible por intentarlo", aunque luego no saliera bien. Creo que es el único modo de sentirnos orgullosos por nuestros logros o fracasos, saber que lo dimos todo en el intento.

El siguiente paso a analizar es la palabra "pareja". Esta palabra puede aplicarse a tantos contextos... un rollete que quieres que sea algo más, un novio o novia, un amigo o amiga realmente especial con el que sabes que no te portas igual cuando estáis a solas... en fin, parejas: personas ligadas a uno de forma especial. Hay momentos en los que no hay ninguna y otros en que hay más personas en nuestra vida de las que quisiéramos. (No estamos hablando de parejas en el sentido estrictamente monógamo de la palabra, así que cada cual puede pensar en tantas parejas desee y pueda).

Y mi parte preferida: "en todos los aspectos". He aquí el quid de la cuestión, la raya donde establecer el listón alto a la hora de buscar pareja y el límite que te pone más difícil a ti y a los demás el encontrarla, al tiempo que te garantiza cierta calidad en la posible relación. De lo contrario, esto sería un guirigay. Los límites de esos aspectos los ponemos nosotros. Para alguien bastará con el aspecto físico y el mental, para otra persona el físico dará igual siempre que el estilo de vestir de su pareja sea un motivo para sentir orgullo al salir de paseo y para otra podría tratarse de la religión o la moral o el tipo de coche. Es una expresión que nos deja tan amplia libertad de exigencia como queramos.

En mi opinión, todas las cualidades de una persona no son méritos acumulables ni una escala de puntos donde clasificar a la gente en mejores o peores. Además, debido a mi negativa a ir juzgando a las personas, tiendo a caer embobada ante verdaderos inútiles profesionales. Pero estoy trabajando en ello, de verdad. Mi querida Lucille es una buena influencia para mí en ese aspecto: su ideal de hombre es Quique González y ella parece una de las chicas de sus canciones, y hay más Quiques por ahí sueltos de lo que yo me imaginaba. Tal vez por eso estoy empezando a hacer caso de sus consejos.

En conclusión, la ilusión de comenzar una relación, el encanto de estar en una burbuja cuando acabas de conocer a alguien... ¿qué hacer para que no estalle drásticamente? ¿Cómo tener una relación realista, estable y apasionada si nos deshacemos de todos los cuentos que nos ha soltado Hollywood durante décadas? Y lo que más me interesa saber: ¿qué pensáis vosotros?


(Oh, lo sé, empiezo a parecer Sarah Jessica Parker, mil disculpas; prometo no repetir un numerito sentimental analítico como esta entrada nunca más xD pero responded, por favor).

16/09/08

La noche a cuadros


Lo de la Noche en Blanco de Madrid tiene mucha, pero que mucha publicidad. Se podrían haber quedado en los carteles y punto. Los anuncios de la radio anunciaban magia y cosas increíbles, la sencillez de los carteles despertaba curiosidad comedida y para una forastera como yo en tierras madrileñas, el simple hecho de pasear por las calles de Madrid de noche ya resultaba un incentivo más que suficiente. Me habría decepcionado si no estuviera pasando una semana maravillosa en casa de mi querida Myr, así que podría decir que la Noche en Blanco del pasado 13 de septiembre fue mágica, inspiradora, un deleite de estímulos para mis sentidos y blablabla. No puedo ser objetiva: Madrid me gusta demasiado, y más aún con tan buena compañía.

Yo la bautizaría la Noche a Cuadros; así nos quedamos todos. Totalmente a cuadros. Si pretendían los organizadores del evento sorprender, lo han conseguido. Un sobresaliente les pongo. Para que todos los ciudadanos y los visitantes no nos juntásemos en un mismo evento, repartieron lo mejorcito en la misma franja horaria (de 21 a 23 h. o de 23 a 1 h.) y en diferentes zonas, obligando a escoger una. Después de mucho elucubrar sobre las colas, el aforo y si merecía la pena, optamos por ver la exposición de Tesoros Sumergidos de Egipto en el Matadero de Legazpi. (La colección no estaba nada mal, y los vídeos de la expedición merecían la pena de la visita. Me encantaría trabajar para Franck Goddio cuando sea arqueóloga, sin duda tienen pasta para financiar expediciones así y valoran a los profesionales). Que sea gratis es un alivio, al menos.


Después, conseguimos bajarnos en el metro de Callao y fuimos a ver si quedaban pases para visitar el backstage de La Bella y la Bestia en el Teatro Coliseum. Pero, oh, sorpresa, los ochenta visitantes de los cuatro pases ya estaban agotados a las 23 h., y probablemente se los quedaran amigos, hijos, sobrinos y colegas del personal del teatro o del elenco. Genial. Cultura para todos, sin favoritismos y con igualdad de oportunidades.

Bueno, no pasa nada, una suculenta cena en el MacDonnald's a medianoche lo arregla todo. Resguardados del frío, con la Gran Vía y la Castellana cortadas al tráfico y un mar de gente paseando por el asfalto, recuperamos fuerzas. Paseamos rumbo a Malasaña y los garitos buscando una curiosa exposición llamada La noche en bolas. La más bella. Bueno, eso daba a entender el folleto, que era una exposición de fotografía. Pero era una mierda de máquinas expendedoras de bolitas con minipostales de fotos cutres y más parecía un insulto al viandante que una obra de arte. Bravo por ellos. Sorprendentemente decepcionante. Y justo enfrente de dicha maquinita, en el local acristalado de EspacioMenos1, pudimos ver que la representación de teatro improvisado 100 cosas mejores que hacer en la noche en blanco que ver la noche en blanco era otra (y cito a Myr) reverenda mierda.

Mi humor estaba demasiado en alza como para dejarme deprimir, así que continuamos tranquilamente. Mi cicerone no estaba tan contenta por el devenir de nuestros planes, pero pillamos un asiento libre en el metro y casi lloramos de felicidad. A mi lado discutía una pareja: "Pero vamos a ver, si hemos venido y está todo cortado, no querrás que hubiésemos traído el coche", "Que no, que sabes que no me gusta el metro. Sólo hay gentuza, ya ves todo lo que sale por el telediario...". Lo curioso de esto es que eran un chaval y una chavala no muy mayores que yo. Qué estúpida se vuelve la gente cuando hace tanto caso de la tele. Con lo guay que es el metro (eso es, Artemisa, deja patente tu catetismo de ciudad pequeña pueblerina).


En la parada Banco de España no cabía un alfiler. Conforme ascendíamos con lentitud las escaleras del metro para salir y llegar a Alcalá, nos dimos cuenta de que la exposición que iba a tener un éxito auténtico era Evacuad Madrid: recuperar el uso de la puerta de Alcalá como puerta de entrada y salida de la ciudad. Hicimos la rigurosa cola, nos encontramos a un par de voluntarios muy metidos en su trabajo ("¡Por favor, señores, háganse para atrás! ¡Dejen unos tres metros de distancia con el jardín!", gritaba un pobre ingenuo a una multitud de miles de personas), otros más graciosos y adecuados a la situación ("Hombre, así no los vas a mover", le comenta su compañera, medio en guasa: "¡A ver, los que no vengan para la Puerta de Alcalá que se vayan para Neptuno!"), el alcalde Gallardón rodeado de su séquito abandonando el lugar después de la foto de rigor, los semáforos sin nadie que atendiera a sus señales... fue una espera muy entretenida. Conseguimos atravesar la puerta y conseguir nuestro certificado de evacuación.

Dimos unos cuantos rodeos hasta las tres de la mañana, hora a la que terminaban casi todas las muestras y exposiciones, salvo alguna pantalla solitaria en la calle, un extraño espectáculo audiovisual de besos en un edificio, la proyección de Notodofilmfest programada hasta las 7 a.m. en el cine subterráneo de Plaza Colón que llevaba cerrado desde la 1 a.m. (otra sorpresita), todas las cafeterías cerradas salvo el Café Gijón (al que no nos dejaron pasar, vaya por Valle-Inclán, qué casualidad) y el Starbucks de Neptuno. Salvación. Olor a café, a bollos y a gloria bendita. Ya sólo quedábamos Myr y yo por las calles de Madrid, muertas de frío, sin cercanías, sin metro, sin nada de nada.


No quedaba otro sitio libre que el mostrador del escaparate, así que nos dedicamos ver a la gente pasar. Aquí fue cuando nos quedamos a cuadros, y he de dejar un mensaje al vuelo, a ver si el aludido lo recoge: (carraspeo, me aclaro la garganta) Querido chico rubiales: Ya que le echas morro y entras a una cafetería a preguntarle a una chica rubia de ojos grandes que te ha enamorado su mirada tras la taza de poliespán blanco y te atreves a pedirle el msn, debo decirte que la póxima vez tengas más ojo y dirijas tus galanteos a la chica de al lado que no tiene novio, es decir, una servidora. Y si encima te pones chulo y te extrañas de que mi amiga rechace la petición de tu augusta persona, he de decirte que no tienes nada que hacer. Y ni siquiera la has agregado, después de tanto teatro. Otra sorpresa, otra decepción.

Después de recomponernos, recogimos lo que quedaba de nosotras y nos marchamos a Atocha para volver a casita, dormir y no despertarnos hasta la tarde siguiente. Gracias, Myr. Este viaje está resultando unas auténticas vacaciones para mí.


10/09/08

Memento

Nota urgente: nunca pongo de dónde saco las imágenes que cuelgo en las entradas porque suelo buscar en Google imágenes con título en inglés (así salen más resultados), pero ya me ha dicho bastante gente que la imagen de la cabecera de mi humilde blog es preciosa, así que os presento a Christina H. Andersen, cuyo arte honra y da un toque chic globetrotter a mi morada. Mi criterio de búsqueda fue "wrong way", interesantes palabras a buscar cuando uno tiene el día torcido.

Bien, sin más dilación, el tema de hoy son los recuerdos. Voy a hacer un repaso de lo que llevo a cuenta.

La única razón por la que no me disgustaría hacerme mayor y envejecer es que algún día pueda escribir unas memorias decentes. Quiero decir, primero tengo que vivir mucho, tanto situaciones maravillosas como situaciones penosas, arriesgarme, serenarme, establecerme (o no, eso ya se verá) y ser feliz, etcétera. Bueno, esa es la idea general y resumida. Tampoco quiero tener una pedazo de casa ni aspiro a encontrar la felicidad ni a tener la familia perfecta. Me conformo con haber pisado cada rincón del planeta. Y punto. Ese único objetivo conlleva el tiempo y el dinero que se pueden sacar de una vida, así que no me apunto más pretensiones.

Durante mi corta vida he estado practicando con cutre-diarios. Mi primer diario va de los once a los trece años con intervalos de meses, cromos adhesivos de Harry Potter, improvisados hechizos para que llueva que escribía con mi vecina (oye, funcionaban: empezaba a llover y nos entraba un hambre de lobo por la energía consumida en nuestro primitivo ritual; bendita la capacidad de los niños de librarse de los límites) o para que el niño de la clase de al lado se enamore de ti (estos nunca funcionaban y nos quedábamos a dos velas), mis correrías como detective privado a sueldo cuya oficina ubiqué en el patio del colegio de monjas, alguna página arrancada por temor a ser leída... un show. Nunca me han vuelto a pasar las cosas extraordinarias que viví con doce años, la decisiva y cruel edad del cambio. Yo creo que a los doce años decides, consciente o inconscientemente, qué rumbo va a tomar tu vida.

Dos hechos destacables de esa época fueron decidir a lo que iba a dedicarme en cuerpo y alma y descubrir que no creía en Dios. Una mañana como tantas, entró la profesora de matemáticas y todos nos levantamos mirando al Jesús crucificado y al retrato de Santa María Rosa Molas, entonando el padrenuestro como buenos cristianos. Aburrida por tan cotidiana actividad, miré al chico malo de la clase, un alma perdida y descarriada. Tenía la boca cerrada, pero para no llamar la atención ni faltar al respeto a los que sí rezábamos, estaba de pie como los demás. Probablemente lo llevaba haciendo todo el curso y no me había fijado. Me di cuenta en un solo segundo de lo que estaba pasando a mi alrededor. Yo también me callé, dejando a los demás ganarse su hueco en el Paraíso, mirando al frente con respeto y una gran sensación de libertad llenando mi cerebro de endorfinas. La monja me miró, miró al chico malote y cabeceó en gesto reprobatorio, sin dejar de orar (un vistazo a este blog blíbico tan currado).

Mi segundo diario no puede llamarse así: era la agenda del instituto, en la que coleccionaba frases, recortes, fotos de mis amigos catorceañeros, citas de películas de capa y espada, mis clases de esgrima... nada que se pueda entender, ni siquiera por mí porque tengo lagunas importantes en la memoria. Demasiadas hormonas saturando mi cerebro. De esa época tengo escritas un par de historias que me pueden ayudar a conocerme algo mejor, pero tampoco.

El tercer diario sí que es bueno. Entre los catorce y los dieciséis. Lo mejorcito. ¿Años dorados, los llaman? Y una porra años dorados. Son los años del sufrimiento absoluto, del caos, de la crueldad, del desamor, de la decepción, del abandono y de la mezcla imposible de sentimientos que no se comprenden. Yo tampoco es que haya tenido una adolescencia de novela de Jordi Sierra i Fabra (aunque dicen que dichas novelas se basan en hechos reales). La verdad es que esos años me los pasé entre libros y películas, muchas películas, las salidas justas y más orgullo del necesario. Creo que estaba decepcionada por la falta de integridad de las personas o algo así. A los dieciséis estaba tan cabreada con todo el mundo que no hay diarios.

Ahora escribo el cuarto, más por seguir con la costumbre que porque me apetezca. Lo cojo cuando me aburro soberanamente, así que una vez al mes me dedico a resumir los acontecimientos importantes y los detalles divertidos. Sé que en el futuro lo leeré, recordaré desde otra perspectiva los hechos y me reiré por mi visión (subjetiva hasta el histrionismo) de la realidad.

Si tengo ocasión de quemarlos antes de morir, lo haré, por el bien de mis seres queridos a los que pongo a caldo y por la ingente cantidad de amores secretos, inconfesables y no correspondidos que he tenido. Y si las circunstancias no me lo permiten, pues me dará lo mismo. Que se jodan los vivos, total.

Y termino recomendando a todos Biografía del hambre, de Amélie Nothomb, que estoy devorando como una tableta de chocolate suizo, lenta y lujuriosamente.

07/09/08

Un misterio a cal y canto (II)

La casa de la señora había sido pintada entera... de rojo. Parecía una mancha de sangre en la nieve, llamando la atención con urgencia. A la pobre anciana se la llevaron al hospital y sus vecinos fueron a comprar pintura blanca y azul inmediatamente.

- ¡Señor Gómez, deprisa! -, apremió un vecino en el mostrador de la tienda -. ¡Tenemos una emergencia!
- ¿Una emergencia de pintura? -, sonrió el señor Gómez, al que últimamente le iba de maravilla el negocio con tanto alboroto-. ¿Más puertas pintadas?
-Oiga, no tengo tiempo para contárselo. Deme tres botes de pintura blanca y uno de azul océano. Y no se entretenga, se lo ruego -, pidió el vecino.
-De acuerdo, hombre, ya va, ya va...

La policía ya había registrado la tienda del pintor, pero no habían encontrado otra cosa que pintura blanca y azul en cantidades industriales. No tuvieron más remedio que disculparse amablemente y dejarle tranquilo. Aunque fuera el único distribuidor de pintura del pueblo. Aunque la evidencia mostrara que, si alguien del pueblo estaba pintando las casas de colores, no tenía otra que comprar el arma del delito en aquel establecimiento. Le plantearon estas cuestiones al vendedor en un cortés interrogamiento, a lo que éste respondió:

-Habrá comprado la pintura por Internet. Yo no traigo de eso.

Y se había quedado tan ancho.

Pero no todos los del pueblo eran tan estúpidos. Había algunos que sí eran listos y se hacían muy bien los tontos. La medianoche del miércoles, Carmen Clavel salió de su casa sin ser vista. Utilizó el camino del paseo marítimo, donde los vecinos no podían verla y los marineros estaban demasiado ocupados en la taberna como para fijarse en una menuda silueta atravesando el puerto.

Carmen llegó a la tienda de pintura del señor Gómez y la rodeó, golpeando tres veces en la trampilla de madera que daba al sótano. Una mirilla se levantó, se cerró y la dejaron pasar. No habló hasta que no estuvo segura de que la trampilla estaba bien cerrada.

-Lo siento, Gonzalo. Yo no puedo más con esta situación... -, empezó la joven.

- ¿A qué te refieres, Carmen? -, preguntó el señor Gómez, y dos caballeros más que estaban por allí colocando libros en unas estanterías se acercaron a la recién llegada.

-Sí, Carmen, ¿ha ocurrido algo?

-Lo que tenía que ocurrir, Nicolás. Esto se nos está yendo de las manos, la gente murmura y... y yo no puedo seguir viniendo aquí por las noches como una fugitiva... ¿entendéis lo que digo?

-Vamos a tranquilizarnos, querida... -, sugirió el señor Gómez-. Marcos, trae una taza de té para Carmen, por favor.

- ¿Té? Mejor un wishky, por favor -, pidió la señorita ante la sorpresa de sus compañeros.

-Ven, sentémonos... ahora explícame qué te pasa para dejarnos de repente.

-No intentes convencerme de lo contrario... -, advirtió Carmen.

-Aún no me has dado tiempo para eso.

-Pues simplemente quiero vivir tranquila. Quiero ser como ellos, dar paseos por el parque sin temer que se me caiga un libro del bolso y todos lo vean, olvidarme de todo esto... no me mires así, Gonzalo. Os aprecio y sabes que no diré una palabra. Pero nuestras reuniones nocturnas se acabaron.

Un silencio de tuberías invadió el sótano. Marcos le dio el wishky a Carmen y ésta se lo agradeció con una sonrisa.

-No me esperaba esto. Creía que estabas agusto con nosotros...

-Sí, pero lo de ahora es pasarse, Gonzalo. Prestarnos libros, hacer recitales de poesía o exposiciones de arte clandestinas es una cosa... pero ir pintando las puert...

-¡Sshhh! -, chistaron los tres hombres.

- ¿Veis? A esto me refiero. Es una locura. Accedí a pintar mi casa la primera vez porque me pareció algo novedoso, que llamaría la atención, pero a la gente no le gusta el cambio, lo diferente. Y he decidido que a mí tampoco -, y se levantó, apurando el wishky-. Yo no soy como vosotros.

El señor Gómez la siguió hasta la trampilla y le impidió pasar para decirle:

-Pues es una pena. No te das cuenta de que tampoco eres como ellos. He intentado que te conozcas a ti misma y te atrevas a ser tú, pero al parecer quieres ser una persona corriente. De verdad que siento mucho que vayas a vivir así, Carmen. De verdad, esperaba que nuestros caminos no se separasen nunca.

La señorita Clavel le miró sin dudar y él se apartó para dejarla pasar, ayudándole a subir la escalinata y temiendo el momento de soltar su mano para siempre. Ella regresó a escondidas a su casa recién pintada y encalada, pero a la mañana siguiente amaneció toda de color rojo sangre.

Huelga decir que el señor Gómez había sido el culpable, y tanto los pocos artistas anónimos del pueblo que se reunían en el sótano como la señorita Clavel sabían que había sido el señor Gómez. Nadie comentó nada al respecto.

No hubo más puertas pintadas durante unas semanas y algunos vecinos se atrevieron a volver a pintar sus casas. Otros no lo hacían por escasez de fondos, por pereza o porque tal vez, sólo tal vez, le gustara tener algo de variedad y distinción de sus vecinos.

Un persistente agente de policía hablaba con el señor Gómez en la tienda de pintura, después del enésimo registro (puede que tuviera un club secreto de bohemios, pero no eran ni sucios ni descuidados como para dejar rastro). El dependiente le invitó a un café.

-Parece que no van a encontrar nunca al culpable.

-Y a usted parece que le va mejor el negocio, señor Gómez.

-Desde luego, no me puedo quejar -, se rió-, ese vándalo me cae bien.

-Si le soy sincero, y que esto no salga de aquí, no me importa ver algo de color por las calles, ¿sabe?

-Entiendo. Pero no está bien visto que usted tenga opinión.

-Precisamente. He oído hablar de algunos periosdistas y filósofos que escribían acerca de... ¿cómo se llama?, libertad de expresión o algo así. ¿No le suena a usted raro? Como si no pudiéramos decir lo que pensamos, ¡qué barbaridad!

-Sí, ya no saben qué inventar. Oiga, agente, ¿le apetece venir a cenar a mi casa esta noche? Si no tiene que ponerse el uniforme, claro...

-No, no trabajo esta noche, así que de acuerdo. ¿Cena usted a las ocho?

-Más bien a medianoche -, ensanchó su sonrisa el pintor de brocha gorda-. Y venga por la puerta de atrás.

Los hombres se estrecharon las manos y se despidieron hasta más tarde. Anochecía en el pueblo; los pesqueros se recogían en el puerto, los niños volvían a casa y las familias se apelotonaban delante de la televisión, descansando en el sofá de otra jornada agotadora.

* * *

Nunca le prestamos atención al color hasta que nos parece demasiado diferente o fuera de su lugar de origen. Y cuando le prestamos más atención al color que a lo que hay detrás de la puerta, olvidamos que los colores no son más que una ilusión provocada por el espectro de luz, los lenguajes simples códigos para comunicarse y los pensamientos únicos, individuales e igualmente respetables. Se nos da bien no pensar y olvidar.

04/09/08

Yo también soy una chica pin-up


Maggie Gyllenhal para Agent Provocateur. Batman tiene motivos para estar contento y todas las chicas Bond para sentir envidia.

No sé si es que escucho música demasiado alternativa, veo películas de los años cincuenta, leo demasiadas revistas o voy a locales demasiado eclécticos; no sé de dónde viene esta influencia, esta fiebre, estas ganas de ondularme el pelo y de desear todos los tacones de los escaparates, ¡yo!, que siempre he odiado las barbies; no sé por qué me ha dado por pintarme las uñas rojas cuando apenas me maquillo, y sólo si salgo por la noche. Hasta quiero ponerme un vestido rojo en plan mevoyalagaladelososcars y plantarme delante de un micrófono de radio antiguo.

Todo empezó con un perfume. Ya ves tú, qué cosa tan tonta. Pues de tonta nada. Disfrutamos de la comida y del sexo básicamente gracias al olfato, así que no hay que subestimar al potente órgano sensorial que es nuestra nariz. Una noche de este verano, mi tía me dejó dormir en su cama y, en cuanto me tumbé, me envolvió un perfume sugerente, dulce, armónico… por Dios, olía tan bien que me sentía sucia, aunque acababa de salir de la ducha. Si la belleza huele a algo, debe de oler así. Por la mañana le pregunté a mi tía por qué su cama olía como la de la María Antonieta y me dijo que había echado en la almohada Maybe Baby (Benefit Cosmetics).

No sé qué narices me pasa, pero el daño ya está hecho. Soy una chica pin-up. Bueno, al menos de corazoncito sí lo soy, porque como comprenderéis no tengo edad ni redaños para ponerme ligueros imposibles, echarme fotos en paños menores, ni de andar sobre tacones de aguja. (Probablemente si no me hubiera dedicado a sacarme la ESO y el Bachiller con tres idiomas y hubiera practicado en estas femeninas artes, ahora podría ser Dita Von Tesse, pero no es el caso).

Pues vaya mierda de chica pin-up, me diréis. Ya, ya lo sé, no se pueden llevar las uñas pintadas de rojo y luego ir de cortada, va en contra de las reglas. Pero esto es lo que hay, hoy me siento súper pin-up. ¿Cómo es esto posible? Gracias a esa extraña e infalible magia negra que nos crea ilusiones, vanos deseos y es hoy en día la gran fuerza global que hace que la gente se mueva… hacia el centro comercial mas próximo para comprarse un puñetero perfume. ¿No lo adivináis?

Ved el vídeo de Agent Provocateur y me entenderéis. 

¡Dior bendiga la publicidad!

Kirsten Dunst para Miu-Miu.